🚨 ¿Qué se puede hacer para mitigar 👎 los efectos de un futuro tsumani? 🌊

Dentro del proyecto SATREPS (Science and Technology Research Partnership for Sustainable Development), la UNAM, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred), las universidades japonesas de Kioto, Tokio, Tohoku, Kansai, Utsunomiya, Tokushima y Kobe, así como el Conacyt y las agencias institucionales japonesas JICA, JST y JAMSTEC, colaboran para buscar respuestas a éstas y otras preguntas. El principal objetivo del proyecto SATREPS es evaluar el peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano y contribuir a la mitigación de desastres. Sus tareas están repartidas en tres grupos. El primer grupo se encargará de las observaciones en el fondo oceánico y en tierra, para determinar el movimiento de las placas tectónicas y la acumulación de esfuerzos en ellas; el segundo, de la modelación de fuentes sísmicas y la propagación de los tsunamis asociados, con la nalidad de generar mapas de inundación a lo largo de dichas costas; y el tercero, de utilizar la información de los grupos anteriores para evaluar la vulnerabilidad y el riesgo asociado a tsunamis, y diseñar un programa educativo. El grupo de modelación de tsunamis genera mapas de inundación por tsunamis. Para ello primero construirán, basándose en eventos históricos, escenarios estocásticos de sismos (o relativamente aleatorios); luego realizarán, a partir de esos escenarios, simulaciones de tsunamis (incluirán la extensión de las inundación) que hipotéticamente podrían ocurrir, e identicará las regiones que serían afectadas. Posteriormente, con las observaciones obtenidas por los OBS, los sensores de presión y los GPS instalados en tierra, se construirán escenarios de posibles sismos y, a partir de ellos, se realizarán nuevas simulaciones de tsunamis. Este proceso se repetiría cada año para incorporar las nuevas observaciones y así tener cada vez un mejor modelo de sismos/tsunamis en esa zona de México. Dentro de este proyecto hay diferentes ciudades piloto que se estudiarán a detalle, debido a su ubicación y densidad poblacional; éstas son Acapulco, Ixtapa, Zihuatanejo, Nuevo Amanecer, El Papayo, Barra Vieja y Petatlán. También se busca hacer lo que nunca antes se ha hecho en México: identicar las regiones donde se podría intensicar el oleaje en el caso de que un tsunami generado por un sismo en la Brecha Sísmica de Guerrero golpeé las costas del Pacífico mexicano. En México, los grandes tsunamis ocurren con una frecuencia de 200 a 500 años, pero por desgracia la memoria se suele perder. El período de retorno no permite mantener una cadena de recuerdos catastrócos para las generaciones futuras. Es decir, si no hay mucho daño, hay poca memoria. Con informacion de UNAM Fuente: El universal 


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